Blog Cultural

May 29th, 2008 at 4:03 pm

Redescubriendo Roma

Como no soy mucho de ver la tele, cuando estrenaron en Cuatro la serie simplemente titulada “Roma” me pilló de sorpresa; pero lo poco que pude ver aquel día me gustó y siempre que me acordaba de que ese día la echaban trataba de verla. de esta forma, la primera temporada la seguí de forma dispersa y me perdí bastantes capítulos, además del desenlace.

Pero ahora he podido disfrutar de las dos temporadas emitidas hasta el momento y de un tirón. En una memorable maratón de dos días, me he tragado todos los episodios de las dos temporadas, confirmando lo mucho que me gusta esta serie.

Cagadas históricas a parte - no soy un experto, pero ya detecté algunas - hay que destacar las virtudes de esta serie. Para empezar, es más “realista” que las típicas aproximaciones de las “pelis de romanos” a las que tan acostumbrados estamos. La sangre y el sexo corren por la sangre al mismo ritmo que las traiciones, la corrupción y las ansias de poder. Se nos muestra la cara más oscura pero a la vez más fidedigna del día a día de un ciudadano romano en plena crisis de la república, en medio de una civilización donde una vida humana no vale absolutamente nada.

Se combina una trama imaginaria con dos legionarios como protagonistas: Tito Pullo y Lucio Voreno (oersonajes que existieron en realidad, son los únicos soldados rasos que César cita en sus escritos, pero esa es toda la información que se tiene de ellos), que se meten en todos los “fregados” de la historia de Roma de esa época. En la primera temporada, asistimos al ascenso y caída de César al poder, desde su campaña en las Galias hasta su asesinato. En la segunda, las luchas de sus sucesores hasta el ascenso de Octavio Augusto como emperador.

El otro día comentaba con un amigo, otro gran seguidor de la serie, la belleza de las escenas, la poesía que se destila de cada secuencia acompañadas por una fotografía brutal y una música que sigue perfectamente el devenir de lo que sucede en pantalla. Fijaos siempre los últimos momentos de cada capítulo, el último plano secuencia: suelen ser obras de arte.

Una de estas escenas memorables es el momento en el que a Tito Pulo se le encarga asesinar a Cicerón (tras ver la serie, entiendo porque para mi profe de latín del instituto era el personaje histórico que más admiraba). Pulo llega a la casa de Cicerón, que lo espera con total sosiego y mantienen una charla de lo más trivial antes de proceder al asesinato, que víctima y verdugo aceptan como si de un trámite administrativo más se tratara. Al final del capítulo y seguramente adrede, se nos muestra otra manera bien distinta de afrontar la muerte: la más heróica pero con menos honor caída de Bruto, enfrentándose sólo a todo un ejército.

Pues ya espero ansioso la tercera temporada.

 

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