Uno de los posibilitadores del pensamiento hermenéutico contemporáneo lo tenemos en Friedrich Schleiermacher, un notable pensador alemán que se constituye como un referente imprescindible del primer romanticismo. Para Schleiermacher, es capital la toma de conciencia de que, el conocimiento de la realidad y lo que la trasciende, se encuentra estrechamente vinculado a la intuición o el sentimiento del infinito. En la intuición se lleva a cabo una conexión inmediata con lo profundo del ser, es decir, con la inmensidad de su esencia inasible.
Además, de acuerdo a esta ponderación de la experiencia individual acerca de lo real, toda teoría o dogma del saber pierden toda relevancia excesiva y se constituyen como meras referencias solo parciales de una vivencia integral de la realidad. Sin embargo, los dogmas religiosos, pueden servirnos como indicadores o señales, para acercarnos a una experiencia religiosa sincera y transparente, que sin embargo, solo podrá tener sentido y experimentarse a plenitud, de acuerdo a su circunstancia e historicidad particular.
De esta misma manera, la atención a la singularidad ocupa el centro de la ética de Schleiermacher: no se debe actuar de cierta manera por obra de un abstracto e ideal valor, sino que, más bien, en la medida en que cada persona encarna a una perspectiva del infinito del ser, todas ellas ostentan un específico valor, y deben tomarse en cuenta: por tanto, se pueden construir acuerdos de convivencia, y puentes de relación, fundamentados en la racionalidad y el respeto de las distintas culturas, y sus maneras particulares de existir.
Así como Gadamer posteriormente ponderaría, para Schleiermacher la realidad es como un libro a interpretar, un texto borgesco: infinito y siempre diferente; puesto que cada viviente puede hallar, en la experiencia de su lectura, de su perspectiva, una ilimitada capacidad para ser en todo ser. Para Schleiermacher, la vida autentica está en la intuición de vida de todas las personas; en una armonía que hace estremecer al cosmos entero: lo hace latir.
One Tree Hill del grupo de rock U2, es un tema que forma parte del famoso álbum The Joshua Tree (1987), y fue escrito para rendir homenaje a un amigo personal de Bono, quien perdió la vida por un accidente en Irlanda, pero también para honrar al cantautor de protesta chileno Victor Jara, quien falleciera en 1973. Otra fuente de inspiración para One Tree Hill es una impresionante y poética elevación volcánica localizada en Auckland, Nueva Zelanda. En las líneas que siguen comentaremos algunos de los más bellos pasajes de este éxito de
La canción One Tree Hill del
Como pocas veces un modelo de pensamiento fue tan pertinente a cierto momento histórico, como los planteamientos de William James sobre el pragmatismo en el siglo XX, con referencia a nuestra actualidad. Porque lo que caracteriza a estos atribulados tiempos, es una desaforada manifestación de perspectivas, una dispersión de sentido generalizada e incontenible. Tras el declive de los grandes relatos concentradores de verdad, de cohesión social, el mundo tiene la apariencia de un tapiz oriental, cuyo colorido abigarramiento seduce, pero a la vez confunde y extravía.
La llegada de la primavera nos ofrece la oportunidad de meditar acerca de los profundos significados que entraña este acontecimiento natural para la comprensión humana. Más allá de las manifestaciones particulares de su arribo, a través de los eventos fácticos, existe una apertura de sentidos cifrados que nos hacen patente que el mundo se comunica con nosotros brindando el secreto de su esencia a través de nuestras interpretaciones culturales.
Relacionemos algunos fragmentos del filósofo presocrático Heráclito, con el cine del realizador norteamericano David Lynch:
Para el enorme filósofo alemán Hans Georg Gadamer, su trabajo intelectual tuvo como eje básico el contemplar al lenguaje como un núcleo en el que se religan la subjetividad y el mundo objetivo, o más bien, el no lugar, en donde se reintegran a su (di)fusión primordial.
El pintor inglés Francis Bacon nos acerca al vórtice del mundo: en sus obras, todo en derredor se muestra como vano, cuando nos interiorizamos lo suficiente en nuestra propia conciencia, en el corazón secreto del ser. Desde allí, la realidad entera se manifiesta como un remolino, en un devenir sin esperanza: nuestro propio
Zenón el filósofo de Elea nos da la pauta para llevar a cabo una breve meditación acerca de la importancia que entraña para el sostenimiento de la realidad, el esfuerzo físico aunado al hermenéutico.
La cantante islandesa Björk, una de las artistas más libres e independientes desde hace más de dos décadas, manifiesta en el fondo de su propuesta musical un eclecticismo suicida que la transforma en una creativa impredecible y nunca conforme.



