
Una cabeza de rata y otra de conejo se ha convertido en símbolo de la disputa entre el arte como mercado o el arte como patrimonio nacional. En una jugada sin precedentes – al menos yo no recuerdo un caso similar – un ciudadano chino realizó una puja de 15,7 millones de euros por estas dos obras del siglo XVIII, obtenidas por las tropas franco-británicas durante las guerras coloniales en el gigante asiático durante este periodo.
La jugada se ha completado con la declaración de este coleccionista chino Cai Mingchao, de que no piensa pagar las obras que ha comprado. Su declaración simboliza las continuas protestas del gobierno chino hacia la venta de estas obras, que consideran un símbolo de la humillación colonial. Las autoridades chinas sin embargo aseguran que no tienen relación alguna con la intervención de Cai Mingchao.
Las dos cabezas representan sendos símbolos del horóscopo chino, y formaban parte de la Fuente del Zodiaco del Palacio veraniego del emperador Qianlong. La destrucción de este palacio y el saqueo de sus bienes artísticos representa un episodio más de lo que los chinos consideran continuas humillaciones hacia su patria, sentimiento ahondado en hechos como las guerras coloniales europeas o la invasión japonesa.
Los europeos vivimos una permanente contradicción cuando hablamos del concepto de arte y patrimonio. Mientras hemos ido ampliando qué entendemos por arte y qué entendemos por patrimonio, nos tapamos los ojos y nos amparamos en las leyes – o en la falta de leyes – para negar la restitución de piezas que en su día fueron expoliadas. La discusión y las opiniones personales suelen ir por barrios, y así como naciones claramente perjudicadas por el expolio como Egipto o China (y España también estaría a este lado de la balanza) reclaman acuerdos internacionales para negociar devoluciones y atajar los expolios artísticos, son los paises más beneficiados (Reino Unido a la cabeza) los que ponen más trabas.
Uno de los pasos adelante en este sentido por parte de la Unión Europea fue la creación de la Comisión Europea del Arte Expoliado, que se dedica a velar por la devolución de los bienes artísticos expoliados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Es esta sin embargo una iniciativa aislada dentro de la falta de acuerdo internacional. Y en el plano de la legislación nacional, sólo Estados Unidos ha dado algún paso al prohibir que en su Biblioteca Nacional figure ninguna pieza que afecte a la identidad cultural de otro país.
Para muchos artistas el arte puede cambiar la sociedad. Según la clásica teoría marxista, el arte es reflejo de la sociedad. Bajo esta premisa, parece que se ha convertido en objeto codiciado de un inalterable mercado negro, así como una inversión casi siempre segura también en época de crisis.




