“Yo soy Shutruk Nahhunte, Rey de Anshand y Susa, Soberano de la tierra de Elam. Yo destruí Sippar, tomé la estela de Naram-Sin y la devolví a Elam, en donde la erigí como ofrenda a mi Dios”. Shutruk-Nahhunte, 1158 A.C
En la muy recomendable película “Emperor’s club“, la cita que encabeza este artículo se encuentra inscrita en una placa que preside la clase de William Hundert, idealista profesor de Historia de Roma. Antes de empezar con sus exigentes clases, pide a un alumno que lea en voz alta esta declaración de Shutruk-Nahhunte.
A continuación el profesor expresa su reflexión: “Shutruk-Nahhunte, ¿conoce alguien ese nombre? pueden consultar los libros…no lo encontrarán en ellos. Shutruk-Nahhunte, soberano de la tierra de Elam, el que destruyó Sippar, sin embargo sus gestas no aparecen en ningún libro de historia. ¿Por qué? Porque la gran ambición y la conquista sin contribución al bien común no tienen ningún valor. ¿Y ustedes en qué piensan contribuir? ¿cómo les recordará la historia? ¿Shutruk-Nahhunte? totalmente olvidado. No como los grandes hombres que ven aquí: Aristóteles, César, Augusto, Platón, Cicerón, Sócrates…gigantes de la historia. Hombres de un marcado carácter, cuyos méritos y triunfos sobrevivieron a su época y sobrevivirán incluso a la nuestra. Su historia es nuestra historia”.
Hoy la estela de Naram-Sin se encuentra en el Museo del Louvre.





