Archive for Mayo, 2009

Naturaleza viva: la sazón del existir

Posted by Jesus Ademir Morales On Mayo - 30 - 2009

520px-abraham_hendriksz_van_beyeren_-_banket_stilleven1El alimento del alma

El pintor holandés Abraham Hendriksz van Beijeren, uno de los más grandes realizadores barrocos de “naturalezas muertas” compuso su obra más importante en el Bodegón del banquete realizado en 1667. En esta obra se pueden ver los restos de viandas que incluían alimentos marinos, frutos y bebidas espirituosas. La presentación que ofrece van Beijeren de todos estos elementos nos produce, por mor de su sobriedad, su sinceridad, una sensación de bienestar, de serenidad y armonía. ¿Cómo lo logra? Tal vez Van Beijeren, logró brindarle al alimento del alma, la auténtica sazón del existir.

La armonía y el sabor

Citemos un expresivo pasaje del escritor inglés Clive Barker, extraido de una de sus intensas novelas- auténticas odiseas de sensaciones experimentadas al límite: singulares himnos a la vitalidad-: “Las estaciones se desean unas a otras, como los hombres y las mujeres, para poder curarse de sus excesos. La primavera, si persiste más de una semana a su tiempo, empieza a ansiar el verano para dar fin a los días de su promesa perpetua. El verano, a su vez, pronto empieza a sufrir por algo que sacie su calor y el más suave de los otoños se cansará al fin del refinamiento y suspirará por una escarcha rápida que mate su fecundidad (…) Todo se cansa con el tiempo y empieza a buscar cierta oposición para salvarse de sí mismo.” La armonía, el modo en el que se manifiesta la dialéctica de los elementos de la realidad, queda de manifiesto en el alimento de los hombres, cuya singular sazón, solo se puede obtener a través de un sabio combinar. El Bodegón del banquete de Van Beijeren nos expresa que, una forma de ser en permanente búsqueda de su propia esencia, de su auténtico sabor, aún contradictoriamente, resulta en definitiva, la naturaleza más viva de todas.

Prolegómenos para un mundo cambiante

Posted by Jesus Ademir Morales On Mayo - 28 - 2009

img_sitooterie_4Definitivamente, nos encontramos inmersos en un periodo de cambios sorpresivos y radicales. La realidad no se vive más como en otros tiempos. Precisamente, las nociones de realidad y de temporalidad parecen haber intercambiado su sentido, y lo real, que antes era considerado como un garante de ser, una confirmación del existir, hoy en día, de acuerdo a la virtualidad que define a las sociedades contemporáneas, no es más que un aditamento: lo real es un accesorio prescindible, una herramienta, un elemento pragmático, cual si fuese el segundero de un reloj que nadie consulta ya. De la misma manera, la temporalidad vivenciada se ha convertido en la cotidianidad más experimentable. No importa tanto qué es lo que hagamos en nuestro tiempo sino que es lo que hacemos con él. El tiempo ya no es el transcurrir de los eventos, experimentado en carne propia, sino el monto de productividad que podamos obtener de nuestra interacción con los fenómenos. Tiempo y realidad se han devenido uno en el otro. Se requiere una nueva mentalidad para asumir estas inéditas transformaciones, que se hacen patentes en todos los ámbitos del mundo contemporáneo.

La educación y sus posibilidades

Por ejemplo, en el ámbito de la educación, las estrategias y tecnologías para la formación a distancia están ampliando su campo de acción, su relevancia y su pertinencia, a pasos agigantados: la noción de escuela, como tal, una institución física para la reunión e impartición de un modelo de pensamiento para una zona geográfica determinada, está derivando hacia una comunidad virtual de dimensiones globales, en donde el diálogo y la construcción de horizontes de sentido, paulatinamente van desplazando la misión del docente, de ser un mero funcionario-centinela del pensar, a constituirse en un hermeneuta tolerante y plural, guiador de la dinámica de las perspectivas compartidas.

Afrontar el reto del futuro

Así también, el campo de los negocios ha transitado a un nuevo esquema de relaciones y condiciones de posibilidad: lo que conocemos como crisis va dejando de serlo, para asumir la imagen de una situación de reto permanente. Paradójicamente, las grandes empresas se ven incapaces de modificar sus esquemas de acción, obsoletos y lastrantes. Se ha producido la desaparición de algunas monumentales corporaciones, algo que hasta hace poco hubiera resultado imposible siquiera de concebir. Las grandes compañías sobrevivientes y las pymes, según la opinión de notables expertos en la materia, son las que deben concientizarse de la rotunda modificación del entorno que se ha efectuado: no es que deban acercarse tibiamente a la Red y sus numerosas alternativas de publicidad y de mercado; sino que deben asumirse como parte integrante del nuevo esquema de realidad que hoy se vive: es preciso abrirse a la Red y aventurarse en sus posibilidades infinitas. El futuro ya está aquí, es necesario volver a superarlo, con todo el arrojo y el entusiasmo posible: desplegar el espíritu y la voluntad de ser hacia nuevos horizontes.

La sabiduría de Héctor

Posted by Jesus Ademir Morales On Mayo - 27 - 2009

atletas1Es posible que ser humano implique ciertos límites. Pero de igual manera, el tratar de superarlos corresponde a su singular naturaleza. Así pues, lo trascendente esta allí, pero nada más; por su parte el hombre, al tratar de alcanzarlo, permanece en total dinamismo: vive a plenitud. Por lo tanto, el hombre frente a lo divino siempre obtiene un sutil triunfo, efímero pero cierto, en su tentativa existencial. Veamos el caso de Héctor, por ejemplo.

El ser de límites

Héctor es el contrincante más formidable de Aquileo. No por algún atributo obsequiado por el favor de las deidades olímpicas, o a través de ciertos hechizos. Sino porque Héctor es un hombre común y corriente de gran espíritu. Homero tiene un gran acierto literario cuando compara la naturaleza veleidosa del gran caudillo de los Aqueos, propio de su estirpe semidivina, con el modo de ser tan sencillo, tan comprensible de Héctor: el modo en el que se acerca a su familia: habla con su padre Príamo, consuela a Andrómaca, su esposa, y juega con su vástago, el pequeño Astianacte. Aquileo puede enfrentar a cualquier ente, a cualquier criatura del mundo, pero el hecho de tener que vérselas con un ser tan parecido y al mismo tiempo tan lejano a su particular esencia, lo sitúan en la mayor de sus confrontaciones.

El límite del ser

Y esta divergencia se hace patente cuando en el clímax de su desigual contienda, Héctor actúa de una manera que supera en mucho cualquier acción que pudiera llevar a cabo Aquileo: Héctor escapa corriendo, de su enemigo furioso. ¿Qué implica para el hijo de Peleo y Tetis, que Héctor trate de salvar su vida emprendiendo la carrera a través del campo de batalla? Más allá de considerar esta determinación como un acto de cobardía, Aquileo tal vez percibió como la afrenta más grande el hecho de que Héctor, un hombre, un mortal sin más, demostrara cuanto puede hacer quien valora como ningún ser, como ningún dios, su propia existencia. Correr implica un estado en el que se experimenta a fondo el dinamismo de vivir: los músculos se tensan, la sangre se agita, se oxigenan los pulmones, el sudor se esparce. Aquileo, condenado a la gloria y a la inmortalidad, nunca podrá ser capaz de tener una experiencia de humanidad tan grande. Es por eso que su figura resulta tan trágica, y tan admirable: su posterior actitud piadosa ante Príamo, al cederle el cadáver de su vencido-pero en el fondo, en el corazón, vencedor- adversario, Héctor, es una confesión no explícita, un homenaje a la condición de quien que es capaz de llegar al límite mismo del ser, pero de igual manera, de tener el deseo de regresar (corriendo) al mundo, a vivir para contarlo.