La pequeña Cultu en el reino de Sinde-SGAE

Posted by Eva Rodríguez On Enero - 27 - 2010

Música

Érase una vez, en un diminuto pueblo conocido como Des, situado a las afueras del reino de Sinde-SGAE, vivía una pequeña niña llamada Cultu.

Todo el mundo se reía porque pensaban que Cultu era un nombre tonto. “Qué nombre más feo, no?” se burlaban de ella. “No es feo. Es un nombre de listos”, afirmaba orgullosa, y salía corriendo, esperando ansiosa que pasaran los años para poder demostrárselo.

Cultu vivía con sus padres en una casita en el centro del pueblo. Su padre era leñador y su madre, la ayudante de la profesora del colegio.

Ah, había olvidado decíroslo: en Des no existía la música. Se podía hablar y estar en silencio, pero eran incapaces de reconocer cualquier otro tipo de sonido.

Un día, su madre, que pensó Cultu ya era suficientemente mayor, le dio un importante encargo:

- Hija mía, he recibido una carta de mi hermano, tu tío Ignacio-Narciso-Tomás-Eduardo (por sus bisabuelos) Ramírez de Netebea. Necesita que vaya urgentemente a su pueblo, al otro lado del río. Pero, como ves, yo ya soy muy mayor, y no sé si encontraría el lugar. Tendrás que ir tú.

Y Cultu, que era la niña más valiente del pueblo, fue rápidamente hacia allí.

Cuando llegó a casa de su tío, se extrañó mucho:

- Qué es ese ruido que se oye, tío?

- ¿Ruído? Ah! Debe ser por el nuevo amplificador que me he comprado

- Mmm…pero qué es un amplificador?

- Cómo que qué es, Cultu…?

- Sí…en mi casa sólo se oyen cosas cuando hablo yo, o cuando hablan mamá o papá. Pero aquí no hablan, no?

- Ah, ya entiendo! Esto es música: en ella, la gente cambia la frecuencia de su voz cuando explica cosas, y lo hacen más rápido o más despacio  para que resulte más bonito.

- Y cómo se llama eso?

- Cantar…

- Mmm…pero, se oyen como unos pajaritos, también. Qué es eso?

- Eso lo hacen los instrumentos. Las personas que cantan se los han fabricado  para que los demás entiendan que lo que dicen es muy muy triste, o que están muy contentos, o que echan de menos a alguien…y son todos completamente distintos!  Hay algunos que se despiertan cuando les soplas, a otros les acaricias, a algunos les tienes que dar golpes porque están profundamente dormidos…

Y de repente, Cultu se puso a llorar.

- Qué pasa, pequeña?

- Que en mi pueblo la gente no canta ni hay instrumentos.

Y su tio, consternado, le dio el mayor regalo que le podía dar: un disco de música. Y le regaló también un reproductor, para que lo pudiera escuchar. Y unos altavoces, para que pudiera compartirlo con todo el mundo.

Y así fue: llegó Cultu a su pueblo y les enseñó lo que había descubierto.

A todos les sorprendió: era la primera vez que oían hablar de ese nuevo invento llamado música. Pero, aún así, no dudaron en colocarlo en el centro del pueblo para que todo el mundo disfrutase de él.

Cada semana, Cultu iba a casa de su tío Net , como solían llamarle, que le dejaba nuevos discos de música. Y ella volvía rápidamente al pueblo, contenta, impaciente por saber qué habría ahí dentro.

Incluso algunas personas del pueblo decidieron comprar algún otro disco: la profesora, por ejemplo, y el barbero y el doctor. Pero los demás tenían que esperar la llegada de Cultu para escuchar más música.

Ahora, en Des, utilizaban la música para todo: en el colegio, por ejemplo, se aprendían los países del mundo al ritmo de Led Zeppelin; en la peluquería, cuando había un nuevo cliente, se escuchaba a Queen, y en la consulta del doctor, sonaba Simon & Garfunkel continuamente.

Pero un día, la reina de Sinde-SGAE, que no solía salir de su palacio más que para recibir a otros nobles príncipes, fue a pasear por la orilla del río para comprobar si los rumores que corrían acerca del diminuto pueblo de Des eran ciertos.

Furiosa, descubrió, ante su asombro, que sí. Y decidió que tal descaro y muestra de ingratitud no merecía otra cosa más que el castigo.

(Continuará…)

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