Como la mayoría de la gente, yo también fui al cine a ver “Los chicos del coro” de Christophe Barratier. Y también como a la mayoría, me gustó. Sí, porque era una película de esas que sabes que te va a gustar: a todos nos encanta ver como niños malos se convierten en niños buenos, y que los malvados que hacían que los niños buenos fueran malos (porque sí, siempre todos en realidad tienen un corazoncito de oro) acaben en la cárcel o, en su defecto, enterrados.
Pero hay veces que la realidad supera la ficción. Es el caso del los protagonistas de este post: el coro PS22, formado por niños de entre 10 y 12 años y que toma el nombre del colegio al que pertenecen, el Public School 22, de Granteville (Staten Island), en Nueva York.
No se trata de un coro convencional: su artífice e impulsor, Gregg Breinberg, profesor de música de la escuela, apostó por un repertorio repleto clásicos que se mueven entre The Doors, Massive Attack, Tori Amos, Coldplay hasta Lily Allen o Lady Ga-Ga. Y dio en el clavo: el grupo ya ha traspasado fronteras, consiguiendo que más de 14 millones de personas ya les hayan escuchado a través de Youtube.
Resulta evidente que no se trata de un piji-cole a lo “Beverly Hills”. De hecho, sucede al contrario, y es que de los casi 1200 alumnos de la escuela – situada en un problemático barrio de la ciudad-, el 25% son de raza negra, el 11%, asiáticos y un 41% son hispánicos, y la gran mayoría de los las familias tienen problemas económicos.
“Es emocionante oir cantar a estos niños. Algunos han sido víctimas de abusos y muchos carecen de expectativas cuando vuelven a casa”, afirma Breinberg, alias Mr. B.
Esta situación, no obstante, no impide que los niños se desvivan por la música: consiguen erizarnos la piel en cuanto entonan la primera nota y dibujarnos una leve sonrisa con los labios, de esas que nos asaltan cuando le explicamos a alguien que nuestro perrito nos hace caso incluso cuando le hablamos por teléfono.Y es que sí, para qué negarlo, a más de uno nos ha saltado alguna que otra lágrima al escucharlos. “Creo que nunca he escuchado una versión mejor de una de mis canciones” afirma Neil Finn, de Cowded House.
Afortunadamente, la suerte les está acompañando: ya han cantado al lado de Tori Amos, Beyoncé e incluso ante el presidente Obama, quienes han quedado maravillados con el coro. Y apuntan alto, pues cada vez tienen más conciertos pendientes.
Y es que, realmente, lo más probable es que ninguno de nosotros haya conseguido hasta el momento escuchar ninguna versión mejor que las realizadas por estos chicos.




