
Paseando por tierras romanas, después de haber visitado ya los Greatest hits de la Guía Michelin, tropecé hace unos meses con lo que, en un primer momento, pareció una exposición de Beatrix Potter. Craso error.
Se trataba de una exposición inagural de Cristina Gardumi, italiana de 29 años, licenciada en Arte dramático, en la que se presentaban las actividades de Imargini, una asociación de artistas que pretende tratar conjuntamente disciplinas como el teatro, la pintura, la fotografía, literatura, la música, alejándose de su tradicional separación para experimentar con ellas de una forma mucho más real, más completa y creativa.
Las obras expuestas escenificaban una combinación de inocencia y perversión realmente sorprendente. En las paredes, dibujos sencillos a la par que sugerentes basados en retratos de animales. Y presidiendo la sala, una alfombra hecha de consoladores. Pero lejos de parecer una típica/tópica intromisión en el mundo de lo erótico-morboso, la obra unía sexualidad y sensualidad de una forma mucho más sugestiva, desde una perspectiva más insinuante. Una, permítanme decirlo, delicia.
La obra que se estrenaba, “Il bello degli animale è che ti voglione bene senza chiedere niente” (lo bueno de los animales es que quieren el bien sin pedir nada), habla de la vida, y sobretodo la muerte. Es la historia de una persona que espera, en la que cuatro personajes discuten envueltos en sueños, en enfermedad y sufrimiento.
Os dejo aquí el trailer de la obra. Bon appétit.




