Ya han pasado más de 2 años de aquel fatal acontecimiento y todavía se me pone la piel de gallina cuando escucho algún comentario o cuando recuerdo aquellas noches enganchado al transistor escuchando la voz del maestro Juan Antonio Cebrián.
En realidad, si conozco algo de la cultura que me rodea, ya sea cine, historia, literatura o ciencia, es gracias a él y gracias al programa que dirigía, La Rosa de los Vientos, con lo que era imperdonable que mi debut en este blog no fuera dedicándoselo a él.
Nacido en Albacete a finales de 1965, fue periodista, escritor y locutor de radio. Los programas que le dieron la fama fueron Turno de Noche, al comienzo, y la ya mencionada Rosa de los Vientos. La cantidad de libros que ha escrito es sólo comparable al número de premios que ha recibido en vida.
Yo, demasiado joven para admirarle en su Turno de Noche, me aficioné a su programa los domingos por la noche, cuando no podía escuchar a Iker Jiménez y sabiendo que todas las emisoras hablarían del tema taurino que, respetándolo, no me atrae en absoluto. Empecé por ahí, escuchándole durante unos minutos a partir de la 1 de la mañana y terminé por descargarme los podcast de todos los programas para poder disfrutar de las clases magistrales que eran para mí las noches de los fines de semana.
Así, cuando aquella noche del 20 de octubre de 2007 escuché aquel comunicado que dio Onda Cero, tuve que pasarme la noche dando vueltas en la cama intentando buscar la tranquilidad del sueño sin terminar de creerme la noticia. Rezaba así:
“Ha fallecido Juan Antonio Cebrián, de repente, por culpa de un infarto traicionero que llegó esta tarde sin avisar, sin darle ocasión a Juan Antonio de despedirse de ustedes, la familia de los oyentes de Onda Cero y la familia de sus oyentes de ‘La Rosa de los Vientos”
Así, los homenajes empezaron a salir de la nada hasta el día de hoy, día en que vuelvo a recordar al maestro que tantas buenas historias me ha contado y muchas de las cuales os iré narrando en el tiempo que pase escribiendo en este blog que me ha dado la oportunidad de expresarme. Como diría el maestro: Fuerza y honor!
Homenaje a Juan Antonio Cebrián




