Silencio: “de todas las palabras, la más poética y más perversa: ella misma es la prueba de su muerte” (George Bataille).

Hace poco más de una semana se inaguró en la Fundació Joan Miró de Barcelona, dentro del ciclo “Silenci explícit”, la exposición “Arquitectures de silenci”, obra del artista checo Tom Kotik.
Ahí está. Una sala pintada completamente de blanco. Cuatro elementos/obrasdearte: Impulso racional, formado por dos cajas insonorizadas que esconden música rock; Untitled (for Jan), un atril con altavoces que vibran compulsivamente al ritmo de un sonido desconocido para el público; Felt drawings, o tres piezas de fieltro talladas con la forma de amplificadores de guitarra eléctrica o bajo, y Soundstudies, elementos construidos con material aislante profesional. Y de fondo, la risa escondida de un grupo de jóvenes que se mediomueve al ritmo de la música del primero. Qué conmovedor.



