Dentro de poco más de dos meses, y después de pasar por ciudades como Tokyo, Moscow, Madrid o Berlin, el más célebre concurso de fotoperiodismo del mundo llegará al Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona para mostrarnos las obras premiadas en su última edición. Con tan sólo un vistazo a la última edición de los premios World Press Photo, uno se da cuenta que hay veces que las palabras sobran.
Pero nunca llueve a gusto de todos. En esta ocasión, la polémica surgió al anunciar la imagen ganadora del premio Foto del Año, “Roofs of Teheran” del italiano Pietro Masturzo, que retrata a unas mujeres gritando consignas contra el régimen de Ahmadinejad, ya de noche, desde la azotea de un edificio de Teheran días después de las elecciones presidenciales de Irán, y que se enmarca en la oleada de protestas que se produjeron en la capital tras las reñidas elecciones.
Las críticas se centraron sobretodo en el evidente retoque fotográfico que se aplicó a dicha fotografía, en la que destaca el viñeteado aplicado a la toma, algo en teoría poco propio del fotoperiodismo.
El jurado, no obstante, remarcó la emotividad de la imagen de Masturzo, que sugiere de forma menos explícita el comienzo de algo desde una perspectiva distinta a la habitual. Y personalmente, comparto la decisión.




