Cuando oigo el nombre de Antonio Mercero, vuelvo a mis diez años y me viene a la cabeza la imagen de un señor con melena blanca y gafotas de pasta, gordito y sonriente. Y me acuerdo entonces de Farmacia de Guardia y Verano Azul. Qué se le va a hacer, los recuerdos grabados de pequeños no se borran facilmente.
Ayer en la Gala de los Goya, la Academia de Cine volvió a reconocer el indiscutible trabajo de Mercero. En su nombre acudieron algunos de sus hijos puesto que él sufre la enfermedad de la que curiosamente hablaba su última película, ¿Y tú quién eres?, hace apenas un par de años: Alzehimer.
Qué decir de ese momento de la ceremonia. Impresionante discurso de Antonio e Ignacio Mercero. Impresionante Alex de la Iglesia entregándole el Goya al maestro e impresionantes también las lágrimas del GRAN Wyoming . Sí, porque tal y dijo este último en el Intermedio en referencia a una inaceptable/inapropiada noticia que apareció en el diario El País, Mercero está enfermo, no muerto.

Sicilia vacía se baña con la luz del alba. Luca Brasi besa la mano de Vito Corleone: han engañado a todos sus enemigos. En la soledad, las cabras escapan. (The Godfather, 1974)
Relacionemos algunos fragmentos del filósofo presocrático Heráclito, con el cine del realizador norteamericano David Lynch:
La cantante islandesa Björk, una de las artistas más libres e independientes desde hace más de dos décadas, manifiesta en el fondo de su propuesta musical un eclecticismo suicida que la transforma en una creativa impredecible y nunca conforme.
El atractivo de la transgresión siempre se ha hecho patente en todas las creaciones culturales de la humanidad. El contraste entre figuras como la del semidivino Aquiles, en comparación con el mortal Héctor, manifiesta que ya los antiguos griegos, siempre sabios, tenían consciencia de que existen seres que se caracterizan por marchar siempre en el límite de cualquier consideración moral. Apolo, y Dionisos, por ejemplo, fueron polarizados excesivamente por Nietzsche, y un estudioso como el filósofo italiano Giorgio Colli, ha ponderado que en el fondo son divinidades ambivalentes, que lo mismo pueden hacer una gran acción por los hombres que jugar con ellos a través de crípticos enigmas en los que se juegan la existencia entera.
1.- En la obra del suizo HR Giger se puede vivenciar una circunstancia de hiperrealidad que en ciertos momentos visionarios Jean Baudrillard anticipó aciaga y lucidamente. Poco a poco, las sociedades se han vuelto tan complejas, que el sujeto se ha difuminado ante el objeto, o más bien, han entrado en alternativas maneras de relacionarse con las cosas: antes el objeto era el medio por el cual el sujeto realizaba toda suerte de deseos, fantasías o anhelos; hoy es todo lo contrario, el
Siempre ha sido una de mis películas favoritas, aunque había algo que me escabamaba en ella. Sus diálogos me parecían confusos, y no entendía algunas escenas o cómo se llegaba a según qué situaciones. Pensaba que quizá contribuía el hecho de que siempre la he visto en castellano, con los problemas de traducción que genera; pero la causa de estas inconexiones es que, como en tantos casos, hay que acudir a la fuente original que en este caso es la novela de James Leo Herlihy en la que está basada el libro. Aunque los sospechaba, no fue hasta hace un par de semanas que descubrí que existía tal novela. Un ejemplar por 50 céntimos me estaba esperando en una estantería del rastro.



