Lo admito: sí, yo veía Las Chicas Gilmore. Y sí, lo admito también, me gustaba. Por suerte, creo que no soy la única. Tal y como describía uno de los usuarios de filmaffinity, se trata de una serie que aparentemente se ajusta perfectamente a las típicas americanadas de sobremesa: familia guai que vive en un pueblo guai, con vecinos guais, donde todos son felices y comen perdices.
Pero después de un par de capítulos, te das cuenta que sus protagonistas escuchan a Björk, The Shin y a Carole King, han leído ciento veinte veces el Guardián entre el centeno y adoran el cine de los años 20 y 30. Que la serie tiene unos personajes secundarios extraordinarios, y que saben sacarle jugo hasta a la cola de la caja del supermercado. Y que así lo hacen también con su banda sonora.




