En lo que sigue desarrollaremos un comentario reflexivo con respecto a algunos aforismos del gran filósofo francés de origen rumano, E.M. Cioran:
“Ningún instante en el que no me asombre de encontrarme precisamente en él.”
La existencia no es más que una concatenación de casualidades que se ha tomado demasiado en serio. La vida humana pudo haber sido originalmente solo una eventual manera de pensarse, un subterfugio ideado al momento, para llevar a cabo alguna actividad cotidiana, y que por azarosas circunstancias se nos anquilosó en el ser profundo. Pero en ciertos momentos de desgarradura, aquella entidad inocente, libre e ilimitada, recobra la memoria, para contemplarse cautiva de su propia invención, estupefacta y arrepentida.
“Aquel poeta se especializó en lo fulgurante”
Los poetas son portadores de un saber de retornos. No hay que buscar en sus composiciones algo que repare nada. No suturan la herida que separa las palabras y las cosas. Muy por el contrario, ahondan tal escisión hasta hacernos entrar en esa misma llaga, con el alma entera. Al efectuar esa vuelta al cálido fondo donde aguardan, desde siempre, los ínferos del ser, nos percatamos de que, dentro y fuera, desde cierta perspectiva no son más que sinónimos en fuga permanente, como los polos idénticos de un imán. Y merced a esa vuelta a las regiones más recónditas del interior propio, podemos percibir el fulgor indecible de lo que alguna vez se quiso manifestar así, en la alteridad. Después, no queda más que retornar al mundo, a las cosas y objetos evocados en los versos, pero ahora contemplados de otra manera. Poesía es luz que alumbra, para ver(se) mejor las sombras.
“La música sólo existe mientras dura la audición, como Dios mientras dura el éxtasis. El arte supremo y el ser supremo poseen en común el hecho de depender totalmente de nosotros.”
La absoluta trascendencia es la inmanencia que se reconoce, razonablemente, en lo relativo. Puesto que solo en lo que se despliega allende los ámbitos controlables de la razón es dable a ser sentido con toda la intensidad del espíritu, y la música es uno de esos elementos, que como un ritual iniciático, forjado a través de armonías y pentagramas, aritméticas del arte que precisan ser superadas, nos sitúa en espacios donde lo divino se entrevera con la interpretación artística del creativo. En ese instante fugaz, en el que todo, como Todo, se justifica sin razón alguna, la fuerza de la inmanencia se torna en absoluto, como humano: lo sagrado se expresa entonces en su mera evocación, la obra culmina cuando se realiza en nosotros, más allá de todo lo real.


1.- En la obra del suizo HR Giger se puede vivenciar una circunstancia de hiperrealidad que en ciertos momentos visionarios Jean Baudrillard anticipó aciaga y lucidamente. Poco a poco, las sociedades se han vuelto tan complejas, que el sujeto se ha difuminado ante el objeto, o más bien, han entrado en alternativas maneras de relacionarse con las cosas: antes el objeto era el medio por el cual el sujeto realizaba toda suerte de deseos, fantasías o anhelos; hoy es todo lo contrario, el
“Habitable” es una exposición, formada por una serie de obras de diferentes características, que conforman un 

Recientemente se ha presentado en la Casa de América en Madrid, una exposición de arte latinoamericano encabezada por la mexicana Teresa Margolles (1963), una de las figuras más controvertidas de la cultura contemporánea. Margolles es célebre por la profundidad trasgresora con la que aborda temas escabrosos y delicados para el habitual “buen” gusto del público: utilizando frecuentemente para ello cadáveres en descomposición, o materiales derivados directamente de ellos. En México es muy recordada una exposición celebrada en el Museo de Arte Carrillo Gil en los noventas, donde Margolles y su grupo de creativos expusieron entre otras asombrosas piezas un tiovivo elaborado con cadáveres momificados de poneys, o también, una cabeza de caballo blanco diseccionada y expuesta en un cristal transparente: bella y nívea por un lado, y por el otro con toda interioridad sanguinolenta e incluso con evidencias de descomposición. También causó mucho impacto una obra de Margolles en la que se exhibía un feto encapsulado en concreto, u otra, realmente extrema en la que la artista sinaloense esparcía en el aire los vapores resultantes de restos humanos calcinados. En la exposición que se presenta en la Casa de América, “Regreso. Arte latinoamericano y memoria”, Margolles, presenta, en una reunión admirable de varios polémicos artistas, una obra que destaca entre algunas otras, titulada “Proyecto de parque infantil”, en el que un feto de caballo se encuentra empotrado en un balancín de hierro.
Cada hombre tiene la posibilidad de perderse en su 



