Me crucé con Lukas Moddysson casi por casualidad, curioseando entre montones de películas con carátulas de atractivo dispar. Si bien sus múltiples mensajes de “Selección oficial para…” resultaban ciertamente interesantes, lo que finalmente decantó la balanza fue el cuello gigantesco del jersey que aparecía en la portada de Lilja 4-ever. Cabe decir que este criterio suele servirme para la elección de películas, pero en el caso de los libros soy un poco más escéptica, ya he tenido más de un susto, como el del soporífero “la elegancia del erizo”, que no desearía ni a mi peor enemigo. En este caso, sin embargo, acerté.
Lilja 4-ever se ha convertido en una de mis películas preferidas. Y no lo ha hecho precisamente por gozar de una perfección estética ni de una magnífica banda sonora de la mano de la banda alemana Rammstein. O quizás sí, porque resulta sorprendente cómo el uso de esa aparente incoherencia tanto visual como sonora consigue redondear de forma tan enigmática un film. La perfección de la imperfección, será. Read the rest of this entry »
Llegué al cine casi por accidente y, ciertamente, un tanto escéptica: demasiadas buenas críticas pueden a veces eclipsar la mediocridad de un film y lanzarlo a lo más alto. Y era evidente que a “





