Hastío en educación: el efecto Homer Simpson

Posted by Eva Rodríguez On mayo - 7 - 2012

Mi segunda mayor habilidad, después de imitar hasta la saciedad el sonido de las tumbleweed, salicor o “boladeloeste“, como prefiráis, es utilizar a los Simpson para explicar lo que yo no sé, que es casi todo. Y hoy no va a ser menos. Empecemos así por la metáfora de los lápices de colores en el cerebro.

Ésta es una radiografía de nuestra educación en la actualidad: un montón de lápices de colores que se nos proporcionan a lo largo de nuestros años escolares cuyo destino es la mera obstrucción de nuestra capacidad de cuestionar. Evidentemente, el resultado final no es siempre el mismo. “A caballo regalado no le mires el dentado”, dicen algunos, así que cogen sus lapices, se los incrustan en la cabeza rápidamente y, acto seguido, se sientan a quejarse. También los hay que los cogen por compromiso, es lo que se espera de ellos, y aunque en el fondo saben que no deberían hacerlo, los introducen finalmente, de una forma quizás más ordenada, por su nariz, autoconvenciendose con un “¿qué podía hacer, si no?”. Finalmente tenemos el tercer grupo, al que les parece una tontería eso de meterse todos los lápices por la nariz por el más que evidente hecho de que se trata de un orificio de salida, y se los esconden en el bolsillo, para quizás proporcionárselos más adelante al grupo del caballo dentado, o aumentar el ego del segundo conjunto. Read the rest of this entry »

Asesinando a la creatividad

Posted by Eva Rodríguez On mayo - 18 - 2011

Hace algún tiempo me topé con un vídeo titulado “Do schools kill creativity?” en el que Sir Ken Robinson, experto en creatividad e innovación, ponía en duda el actual sistema educativo y planteaba la necesidad de un cambio radical que incentivara la creatividad en las escuelas como elemento intrínseco en todos nosotros y parte esencial de nuestro desarrollo.

Me llamaron la atención dos anécdotas en particular. En la primera de ellas, cuenta que una niña de 6 años estaba haciendo un dibujo en clase. Cuando la profesora se acercó y le preguntó qué estaba dibujando, la pequeña respondió que estaba dibujando a Dios. La profesora, sorprendida, le dijo que nadie sabía exactamente cómo era Dios, a lo que la niña le contestó: lo sabrán en un minuto. Read the rest of this entry »

Michel de Montaigne: el estudio como forma de vida

Posted by Jesus Ademir Morales On junio - 9 - 2009

 

montaigne-dumonstierArte es aquello que nos permite reinventar el mundo en cada nueva creación. Sin embargo, gracias a Montaigne, estudiar es igual de importante: es la vía para inaugurar la existencia en cada tópico abordado, sin renunciar, como sucede en la inspiración artística, a la responsabilidad de la conciencia propia.

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Cuando se ensaya un tema específico, no se trabaja sobre un corpus de conocimientos sólido como una montaña, a pequeños golpes de cincel, más bien se establecen pequeños soportes sobre el vacío: son las citas elegidas que motivan la elucubración. La manera en que las utilicemos, como Montaigne bien mostro, establece los alcances de nuestra salvación en lo meditado, o un indefectible abismarse en el vacío de la perorata.

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Cada estudiante tiene la oportunidad de salvar al mundo, no tratando de transformarlo en lo más mínimo: Michel de  Montaigne en su torre-biblioteca, luchando por comprenderse, hizo más por el bien de la humanidad, que todos los generales y conquistadores, que han tratado de dominar la Tierra, para hacerse entender a la fuerza.

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Montaigne paradigmático: un buen estudiante no es el que puede asimilar más información, sino el que sabe elegir a los maestros correctos que le enseñaran lo indispensable.

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El autodidactismo debe ir de la mano de la enseñanza masiva. Son aspectos complementarios de un mismo fenómeno educativo. Montaigne, hombre de mundo, garante de buena presencia y tratos en las cortes europeas, fortalecía su alma en la soledad de su biblioteca, escuchando el consejo perenne de los clásicos: ecos nobles, junta de sombras.

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Los  estudiantes deben acudir permanentemente a los clásicos antiguos, los grecolatinos, como Montaigne lo hizo: no porque ya este todo dicho, sino porque lo que realmente vale la pena expresar, solo se puede comprender a plenitud, en la diferencia de la repetición. Los padres de la cultura nos enseñaron los límites de lo decible; para pensar(se) más, es preciso interpretar de nuevo la travesía que los llevó a esos confines. No hay más, que Todo ello.

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Para estudiar verdaderamente, se necesita una honda filia  y una ligera sophia: ese fue el gran secreto de Montaigne.