Los tiempos que corren y las ferias de arte

Posted by Gloria Borrego On Febrero - 13 - 2009

sin-titulo-1 Como todos los años por esta época, merece un espacio la ya tan mencionada feria ARCO.  En ella participan las más conocidas -que no las mejores- galerías y, como no, se llevan a los más consagrados artistas. Si en otros años podíamos ver excepciones en los stands que apostaban por llevar algún joven artista emergente, este año nos encontramos con una feria de artistas consagrados. Es decir: la crisis llega al arte.

Nadie arriesga con las ventas este año y las galerías cuentan entre sus filas con artistas de gran nivel. Si ARCO antes era elitista, este año más.

En contraposición, la feria ArtMadrid nos deja ver un poco más de la actualidad del arte. Esta es una feria que se abre a todo el mundo: los precios se adecuan a todos los bolsillos y se apuesta por una variedad contemporánea que abarca casi todos los gustos. Veo la diferencia entre las dos ferias desde dentro como participante en ambas y desde fuera como público. Y veo esa diferencia que ven los coleccionistas.

El posicionamiento que ha experimentado ARCO en los últimos años como feria de las últimas vanguardias contemporáneas hace que ArtMadrid se haya decantado por una variedad más plausible tanto de artistas como de público, por lo que ambas ferias se complementan perfectamente dentro del marco de la oferta y la demanda artística nacional y, por qué no, internacional.

Por otro lado, DeArte abre sus puertas también por estas fechas, mostrándose como una feria basada en las galerías y artistas individuales que desarrollan sus actividades en el territorio nacional. Si bien ARCO y ArtMadrid ofrecen precios que van desde los 200 a los 17 millones de euros, y aunque la primera posicione su línea general en unos precios más altos que la segunda, DeArte brinda la oportunidad de comprar un arte más asequible a la economía y al gusto general, en vez de tanta vanguardia contemporánea y videoarte imposible de poner en el salón de tu casa.

Unos combaten las crisis centrándose en el lujo de los consagrados y otros ofreciendo obras más asequibles.

¿Qué fórmula será la que dé la solución a la crisis del arte?