Prolegómenos para un mundo cambiante

Posted by Jesus Ademir Morales On Mayo - 28 - 2009

img_sitooterie_4Definitivamente, nos encontramos inmersos en un periodo de cambios sorpresivos y radicales. La realidad no se vive más como en otros tiempos. Precisamente, las nociones de realidad y de temporalidad parecen haber intercambiado su sentido, y lo real, que antes era considerado como un garante de ser, una confirmación del existir, hoy en día, de acuerdo a la virtualidad que define a las sociedades contemporáneas, no es más que un aditamento: lo real es un accesorio prescindible, una herramienta, un elemento pragmático, cual si fuese el segundero de un reloj que nadie consulta ya. De la misma manera, la temporalidad vivenciada se ha convertido en la cotidianidad más experimentable. No importa tanto qué es lo que hagamos en nuestro tiempo sino que es lo que hacemos con él. El tiempo ya no es el transcurrir de los eventos, experimentado en carne propia, sino el monto de productividad que podamos obtener de nuestra interacción con los fenómenos. Tiempo y realidad se han devenido uno en el otro. Se requiere una nueva mentalidad para asumir estas inéditas transformaciones, que se hacen patentes en todos los ámbitos del mundo contemporáneo.

La educación y sus posibilidades

Por ejemplo, en el ámbito de la educación, las estrategias y tecnologías para la formación a distancia están ampliando su campo de acción, su relevancia y su pertinencia, a pasos agigantados: la noción de escuela, como tal, una institución física para la reunión e impartición de un modelo de pensamiento para una zona geográfica determinada, está derivando hacia una comunidad virtual de dimensiones globales, en donde el diálogo y la construcción de horizontes de sentido, paulatinamente van desplazando la misión del docente, de ser un mero funcionario-centinela del pensar, a constituirse en un hermeneuta tolerante y plural, guiador de la dinámica de las perspectivas compartidas.

Afrontar el reto del futuro

Así también, el campo de los negocios ha transitado a un nuevo esquema de relaciones y condiciones de posibilidad: lo que conocemos como crisis va dejando de serlo, para asumir la imagen de una situación de reto permanente. Paradójicamente, las grandes empresas se ven incapaces de modificar sus esquemas de acción, obsoletos y lastrantes. Se ha producido la desaparición de algunas monumentales corporaciones, algo que hasta hace poco hubiera resultado imposible siquiera de concebir. Las grandes compañías sobrevivientes y las pymes, según la opinión de notables expertos en la materia, son las que deben concientizarse de la rotunda modificación del entorno que se ha efectuado: no es que deban acercarse tibiamente a la Red y sus numerosas alternativas de publicidad y de mercado; sino que deben asumirse como parte integrante del nuevo esquema de realidad que hoy se vive: es preciso abrirse a la Red y aventurarse en sus posibilidades infinitas. El futuro ya está aquí, es necesario volver a superarlo, con todo el arrojo y el entusiasmo posible: desplegar el espíritu y la voluntad de ser hacia nuevos horizontes.

Schleiermacher: el sentimiento del ser único, en todos

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 30 - 2009

wrathUno de los posibilitadores del pensamiento hermenéutico contemporáneo lo tenemos en Friedrich Schleiermacher, un notable pensador alemán que se constituye como un referente imprescindible del primer romanticismo. Para Schleiermacher, es capital la toma de conciencia de que, el conocimiento de la realidad y lo que la trasciende, se encuentra estrechamente vinculado a la intuición o el sentimiento del infinito. En la intuición se lleva a cabo una conexión inmediata con lo profundo del ser, es decir, con la inmensidad de su esencia inasible.

Además, de acuerdo a esta ponderación de la experiencia individual acerca de lo real, toda teoría o dogma del saber pierden toda relevancia excesiva y se constituyen como meras referencias solo parciales de una vivencia integral de la realidad. Sin embargo, los dogmas religiosos, pueden servirnos como indicadores o señales, para acercarnos a una experiencia religiosa sincera y transparente, que sin embargo, solo podrá tener sentido y experimentarse a plenitud, de acuerdo a su circunstancia e historicidad particular.

De esta misma manera, la atención a la singularidad ocupa el centro de la ética de Schleiermacher: no se debe actuar de cierta manera por obra de un abstracto e ideal valor, sino que, más bien, en la medida en que cada persona encarna a una perspectiva del infinito del ser, todas ellas ostentan un específico valor, y deben tomarse en cuenta: por tanto, se pueden construir acuerdos de convivencia, y puentes de relación, fundamentados en la racionalidad y el respeto de las distintas culturas, y sus maneras particulares de existir.

Así como Gadamer posteriormente ponderaría, para Schleiermacher la realidad es como un libro a interpretar, un texto borgesco: infinito y siempre diferente; puesto que cada viviente puede hallar, en la experiencia de su lectura, de su perspectiva, una ilimitada capacidad para ser en todo ser. Para Schleiermacher, la vida autentica está en la intuición de vida de todas las personas; en una armonía que hace estremecer al cosmos entero: lo hace latir.

El primer día de la primavera: oscuros renacimientos

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 20 - 2009

primaveraLa llegada de la primavera nos ofrece la oportunidad de meditar acerca de los profundos significados que entraña este acontecimiento natural para la comprensión humana. Más allá de las manifestaciones particulares de su arribo, a través de los eventos fácticos, existe una apertura de sentidos cifrados que nos hacen patente que el mundo se comunica con nosotros brindando el secreto de su esencia a través de nuestras interpretaciones culturales.

Veamos por ejemplo, la pintura de La primavera de Botticelli: de acuerdo al estudioso Edgar Wind, la estación primaveral estaría expresada en esta obra por un trasfondo neoplatónico, y con una lectura de las figuras desarrollada de derecha a izquierda: primero el dios Céfiro, el viento, persiguiendo a la ninfa de la tierra Cloris; por obra de su pasión Cloris recibe su advocación como Flora, la deidad romana de las flores, los jardines y la primavera; a continuación esta Venus la gran patrona del amor, su arribo una consecuencia directa de los influjos fértiles de Flora. Luego, el amor de Venus, sublimado, orientado a lo trascendente, nos obsequia la divina inspiración de las tres Gracias, hermosas damas danzantes, que representan la Castidad, la Voluptuosidad y la Pulcritud. Finalmente, orientados por el contacto con estas presencias etéreas llega el mensajero de los dioses, Mercurio, que nos señala que hemos superado todas las etapas necesarias para alcanzar la ruta directa al misterio de lo sagrado, estamos ya iniciados en la empatía con la gran Unidad del cosmos perfecto, que Plotino y Marsilio Ficino tanto alabaron.

Sin embargo, vale la pena considerar que todo renacimiento entraña un sacrificio previo. Por ejemplo en la cultura náhuatl del México antiguo, el dios Xipe-Tótec quien era la personificación de la primavera en el panteón mesoamericano, también era “Nuestro señor el desollado” haciendo referencia al sacrificio que hacían los mexicas de sus prisioneros, despojándolos de la piel como una ofrenda a esta deidad, misma que se representaba cubierta con esta parte humana, manifestando que, bajo su influjo, el mundo entero se envolvía con una apariencia renovada y naciente.

Así también, en la pintura de Botticelli, si desarrollamos una lectura de izquierda a derecha, podremos interpretar su significado de acuerdo a una interpretación sui generis que nos recupere esa parte oscura de la llegada de la primavera, que hemos referido. Y entonces, Mercurio nos señalará que su mensaje es una voz de alteridad enigmática, que nos relata cómo, la realidad primera era manifestada por las tres posibilidades de ser que refieren las Gracias, y sin embargo, su derivación en Venus, que, si se observa bien, está fuera de la secuencia de la narración de Botiicelli, parece obedecer a una inestabilidad transformadora en la que la unidad primera divina se va dispersando en lo plural mundano. Flora simbolizaría ese caos fértil que esparce la intencionalidad de los dioses, deconstruyendola en el deseo terrenal de la sensualidad humana. Finalmente, Cloris, pareciera ser la elegida para ser sacrificada por las potencias oscuras del mundo personificadas por Céfiro, y así disgregar esa creación rebelde, independiente y deseosa, para comenzar de nuevo el ciclo, en un vacío de Otredad inefable.

La primavera por lo tanto, es luz, color y júbilo de ser, que oculta, como la realidad entera lo hace,  un mensaje de pérdida, de oscuros renacimientos que no se dan en un solo sentido, y que desde las sombras nos expresan, cuando el vacío quiere recordarse de nuevo.

Hans Georg Gadamer: el lenguaje de las cosas

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 18 - 2009

gadamer1Para el enorme filósofo alemán Hans Georg Gadamer, su trabajo intelectual tuvo como eje básico el contemplar al lenguaje como un núcleo en el que se religan la subjetividad y el mundo objetivo, o más bien, el no lugar, en donde se reintegran a su (di)fusión primordial.

Gadamer entiende al lenguaje como un evento límite, que se rebasa por la acción dialéctica de los conceptos. Tanto en el habla compartida de todos los días, como en la poesía, o en la interpretación hermenéutica, se hace clara la naturaleza especulativa del lenguaje, que queda de manifiesto por el hecho de que, no trata de ser espejo o duplicado acerca de ciertos objetos dados de antemano, sino más bien, la ocasión para un vínculo de sentido, en el que algo puede llegar a comprenderse.
Gadamer piensa que la dialéctica griega se aproximó a esta reflexión, ya que cuanto más se trataba de establecer una vía de conocimiento para el hombre, lo que se producía no era sino la cosa meditada en sí misma. Y es precisamente en este pensar activo y forjador en donde se hace patente el carácter especulativo de la comunicación.

Esta facultad de hacer el crisol del mundo del dialogo humano, la potencia del sentido del habla, refiere a un modelo de reflexión cimentado sobre universales ontológicos, tomando como fundamento todo aquello que puede sostener la comprensión.
El mayor logro de Gadamer fue el haber resaltado que el único ser que puede ser comprendido es el del lenguaje. Los fenómenos hermenéuticos posibilitan de esta manera la pertinencia de los universales, pero siempre manejados desde el horizonte de lo óntico como expresado, como lenguaje, como interpretación.

Para el autor de “Verdad y Método” no es vano referirse a un lenguaje del arte, puesto que también es conveniente tratar de acercarse a un lenguaje de la naturaleza, o develarse en la referencia del lenguaje de las cosas. Cada elemento de la realidad solo puede ser accesible a nuestra conciencia como ente comprendido, desde un punto preciso de ubicación cultural. Desde otra posición posible, las cosas se dicen, y por lo consiguiente se piensan, de una manera totalmente distinta.

Y sin embargo, más allá de Gadamer, más allá de la interpretación, ¿Tendrán por sí mismas las cosas, un lenguaje particular? Pues bien, aún si fuera así, no tendríamos porque dejar de nombrarlas de modos diversos, porque, ciertamente, el mundo merece ser expresado de muchas maneras posibles, ya que, las cosas que pueden ser compartidas son las más dignas, las que nos dicen más.

La Gruta de Buontalenti: los símbolos de la maternidad

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 11 - 2009

img_2329Más que una muestra de manierismo libre y jubiloso, la Grotta Grande de Bernardo Buontalenti, que se localiza en los Jardines de Boboli, en Florencia; en lugar de cumplir su cometido de obra trasgresora, como en su momento seguramente lo consiguió, con el paso del tiempo y la carga de lecturas que va suscitando, nos retorna una sabiduría primordial, en donde el espacio cavernoso y profundo, denso y fértil nos conduce de nuevo a la vivencia del vientre materno, en donde todo era en potencia, la materia misma de nuestro ser.

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Cual si fuese un crisol de bullente vitalidad grumosa, las figuras y adornos esculpidos en los muros de la gruta de Buontalenti parecieran brotar de los primeros respiros de la piedra, como si por una extraña alquimia, la maternidad implicara un cambio en su mayor parte interior y el recién nacido fuese solo una manifestación menor, un aviso apenas, de una prodigiosa transformación del mundo, que en las entrañas de la realidad, se produjera. De allí el inmenso valor de la individualidad, que en su seno germina toda posible pluralidad en el universo.

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En el corazón de la gruta de Buontalenti se puede contemplar el conjunto escultórico de “Paris y Helena”, realizado por Vincenzo Rossi da Fiesole. En este trabajo se percibe un alto erotismo, las figuras están entregadas a una aproximación sugerente y maliciosa, como si involucraran en el secreto de sus pasiones al espectador. Es significativo como, en una de las aberturas de la cueva, en forma de femenino vaso, o cáliz de una planta, en donde las semillas germinan, tenga tanta carga simbólica con referencia a la unión sexual, y sea allí justamente en donde la sensual composición escultórica de Rossi, se exponga. Como si, en esencia, el dar a luz un nuevo ser, no fuese sino solo la apariencia de las que se sirve un inmortal deseo amoroso que se transmitiese de criatura en criatura. Acaso la vida verdadera, solo sea la satisfacción de un deseo perenne, y el resto de la realidad no fuésemos sino un complejo pretexto del amor para vincularse a sí, en un onanismo inmemorial.

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Mucho de marino tiene la gruta de Buontalenti: el líquido materno que alguna vez nos contuvo en tinieblas tibias, queda manifiesto en el ambiente saturado de referencias a las metamorfosis operadas por las corrientes incesantes del vital líquido. Siluetas féminas e irresistibles de ninfas de río se desbordan de las rocas, y en el último recinto de la gruta se puede contemplar a la fuente del “Baño de Venus”, creada por Jean de Boulogne. El agua en su transparencia comparte la carga simbólica maternal de ser límite, de una frontera sutil entre la vida y la muerte: es la metáfora precisa de la vida más tenue; de la existencia, a medio camino, de su propia y definitiva difuminación.