Decía el autor de un libro que ahora mismo no recuerdo cuál era (esta memoria mía, que empieza a fallar a mis tiernos 29 años), que de los periodos históricos se queda con la época contemporánea y con la historia antigua, porque de lo primero hay mucha documentación y de lo segundo hay muy poca. Pues a mí me pasa lo mismo, también siempre me han atraído más estas etapas más o menos por la misma razón. Sin embargo con la historia antigua a veces he notado demasiado la falta de información documental al respecto.
Por ello a menudo leyendo algún artículo o libro sobre alguna civilización antigua siempre he tenido la sensación de no saber muy bien qué me estaban contando. Aparece un imperio enorme del cual en base a unos dibujos en una piedra suponemos, por ejemplo, que se tiraban el día conreando y guerreando. De golpe ese imperio desaparece, vuelve a aparecer…y acabo haciéndome un lío. Es como si de aquí y tras una guerra nuclear o algo así alguien encontrara unos cómics de Superman y supusieran que, además de que Superman era una especie de dios, éramos tontos por no reconocerlo vestido de Clark Kent.
Pero ahora estoy leyendo un libro que está haciendo la historia antigua divertida para mí. Se trata del simplemente titulado “Historia de los griegos”, de Indro Montanelli, autor cuya vida por sí sola ya da para una novela, pero tuvo tiempo también para dedicarle a los Sócrates, Parménides, Pericles y compañía.
