Prolegómenos para un mundo cambiante

Posted by Jesus Ademir Morales On Mayo - 28 - 2009

img_sitooterie_4Definitivamente, nos encontramos inmersos en un periodo de cambios sorpresivos y radicales. La realidad no se vive más como en otros tiempos. Precisamente, las nociones de realidad y de temporalidad parecen haber intercambiado su sentido, y lo real, que antes era considerado como un garante de ser, una confirmación del existir, hoy en día, de acuerdo a la virtualidad que define a las sociedades contemporáneas, no es más que un aditamento: lo real es un accesorio prescindible, una herramienta, un elemento pragmático, cual si fuese el segundero de un reloj que nadie consulta ya. De la misma manera, la temporalidad vivenciada se ha convertido en la cotidianidad más experimentable. No importa tanto qué es lo que hagamos en nuestro tiempo sino que es lo que hacemos con él. El tiempo ya no es el transcurrir de los eventos, experimentado en carne propia, sino el monto de productividad que podamos obtener de nuestra interacción con los fenómenos. Tiempo y realidad se han devenido uno en el otro. Se requiere una nueva mentalidad para asumir estas inéditas transformaciones, que se hacen patentes en todos los ámbitos del mundo contemporáneo.

La educación y sus posibilidades

Por ejemplo, en el ámbito de la educación, las estrategias y tecnologías para la formación a distancia están ampliando su campo de acción, su relevancia y su pertinencia, a pasos agigantados: la noción de escuela, como tal, una institución física para la reunión e impartición de un modelo de pensamiento para una zona geográfica determinada, está derivando hacia una comunidad virtual de dimensiones globales, en donde el diálogo y la construcción de horizontes de sentido, paulatinamente van desplazando la misión del docente, de ser un mero funcionario-centinela del pensar, a constituirse en un hermeneuta tolerante y plural, guiador de la dinámica de las perspectivas compartidas.

Afrontar el reto del futuro

Así también, el campo de los negocios ha transitado a un nuevo esquema de relaciones y condiciones de posibilidad: lo que conocemos como crisis va dejando de serlo, para asumir la imagen de una situación de reto permanente. Paradójicamente, las grandes empresas se ven incapaces de modificar sus esquemas de acción, obsoletos y lastrantes. Se ha producido la desaparición de algunas monumentales corporaciones, algo que hasta hace poco hubiera resultado imposible siquiera de concebir. Las grandes compañías sobrevivientes y las pymes, según la opinión de notables expertos en la materia, son las que deben concientizarse de la rotunda modificación del entorno que se ha efectuado: no es que deban acercarse tibiamente a la Red y sus numerosas alternativas de publicidad y de mercado; sino que deben asumirse como parte integrante del nuevo esquema de realidad que hoy se vive: es preciso abrirse a la Red y aventurarse en sus posibilidades infinitas. El futuro ya está aquí, es necesario volver a superarlo, con todo el arrojo y el entusiasmo posible: desplegar el espíritu y la voluntad de ser hacia nuevos horizontes.

Schleiermacher: el sentimiento del ser único, en todos

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 30 - 2009

wrathUno de los posibilitadores del pensamiento hermenéutico contemporáneo lo tenemos en Friedrich Schleiermacher, un notable pensador alemán que se constituye como un referente imprescindible del primer romanticismo. Para Schleiermacher, es capital la toma de conciencia de que, el conocimiento de la realidad y lo que la trasciende, se encuentra estrechamente vinculado a la intuición o el sentimiento del infinito. En la intuición se lleva a cabo una conexión inmediata con lo profundo del ser, es decir, con la inmensidad de su esencia inasible.

Además, de acuerdo a esta ponderación de la experiencia individual acerca de lo real, toda teoría o dogma del saber pierden toda relevancia excesiva y se constituyen como meras referencias solo parciales de una vivencia integral de la realidad. Sin embargo, los dogmas religiosos, pueden servirnos como indicadores o señales, para acercarnos a una experiencia religiosa sincera y transparente, que sin embargo, solo podrá tener sentido y experimentarse a plenitud, de acuerdo a su circunstancia e historicidad particular.

De esta misma manera, la atención a la singularidad ocupa el centro de la ética de Schleiermacher: no se debe actuar de cierta manera por obra de un abstracto e ideal valor, sino que, más bien, en la medida en que cada persona encarna a una perspectiva del infinito del ser, todas ellas ostentan un específico valor, y deben tomarse en cuenta: por tanto, se pueden construir acuerdos de convivencia, y puentes de relación, fundamentados en la racionalidad y el respeto de las distintas culturas, y sus maneras particulares de existir.

Así como Gadamer posteriormente ponderaría, para Schleiermacher la realidad es como un libro a interpretar, un texto borgesco: infinito y siempre diferente; puesto que cada viviente puede hallar, en la experiencia de su lectura, de su perspectiva, una ilimitada capacidad para ser en todo ser. Para Schleiermacher, la vida autentica está en la intuición de vida de todas las personas; en una armonía que hace estremecer al cosmos entero: lo hace latir.

La lección de William James

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 24 - 2009

el-espejo-falso-rene-magritte-1935Como pocas veces un modelo de pensamiento fue tan pertinente a cierto momento histórico, como los planteamientos de William James sobre el pragmatismo en el siglo XX, con referencia a nuestra actualidad. Porque lo que caracteriza a estos atribulados tiempos, es una desaforada manifestación de perspectivas, una dispersión de sentido generalizada e incontenible. Tras el declive de los grandes relatos concentradores de verdad, de cohesión social, el mundo tiene la apariencia de un tapiz oriental, cuyo colorido abigarramiento seduce, pero a la vez confunde y extravía.

¿Cuál es la mejor vía de manejarse existencialmente en este panorama? William james nos propone en el pragmatismo una vía inteligente y provechosa para ello. Para este filósofo norteamericano, la realidad siempre se expuso ante la conciencia humana como un misterio, como un acertijo cuya solución habría de ser hallada en la formulación de algún nombre, palabra, noción o potencial término inspirador. Para el pensamiento metafísico de corte clásico una sola palabra es el principio de todo cuanto hay, el ser entero, y hacerse de ella, pronunciarla, orientar toda la actividad intelectiva en relación a ella, es, en cierto sentido, poseer al ser mismo. Algunas versiones de esta Gran Palabra serían “Dios”, “Materia”, “Razón”, “lo Absoluto” o “Energía”.

Lo que sucede en nuestro momento histórico es que, cuando estas palabras identificadas por James como sobrecargadas de sentido, han dejado ir mucha de su potencia , de su fuerza religante, todas las maneras de referirlo valen lo mismo, por lo tanto, es necesaria una manera de pensar el mundo en donde existan apoyos para comprenderlo a plenitud, como un hipotético todo integral. Si utilizamos la intención de la vía pragmática que James ha concebido, ya no sería preciso instaurar ninguna tentativa de humanidad, sobre palabras con mayúscula; pero tampoco conformarnos, y esto sería novedoso para James, quien solo prefiguró la posmodernidad, no la experimentó, con palabras con minúscula. Por lo tanto, como parece hacerlo Gianni Vattimo con su pensamiento “débil”, aprendamos a dar mayúsculas- que son imprescindibles- únicamente a las palabras que nos sean más útiles, más convienientes, para encontrarle un sentido y un valor, más profundo al vivir.

El primer día de la primavera: oscuros renacimientos

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 20 - 2009

primaveraLa llegada de la primavera nos ofrece la oportunidad de meditar acerca de los profundos significados que entraña este acontecimiento natural para la comprensión humana. Más allá de las manifestaciones particulares de su arribo, a través de los eventos fácticos, existe una apertura de sentidos cifrados que nos hacen patente que el mundo se comunica con nosotros brindando el secreto de su esencia a través de nuestras interpretaciones culturales.

Veamos por ejemplo, la pintura de La primavera de Botticelli: de acuerdo al estudioso Edgar Wind, la estación primaveral estaría expresada en esta obra por un trasfondo neoplatónico, y con una lectura de las figuras desarrollada de derecha a izquierda: primero el dios Céfiro, el viento, persiguiendo a la ninfa de la tierra Cloris; por obra de su pasión Cloris recibe su advocación como Flora, la deidad romana de las flores, los jardines y la primavera; a continuación esta Venus la gran patrona del amor, su arribo una consecuencia directa de los influjos fértiles de Flora. Luego, el amor de Venus, sublimado, orientado a lo trascendente, nos obsequia la divina inspiración de las tres Gracias, hermosas damas danzantes, que representan la Castidad, la Voluptuosidad y la Pulcritud. Finalmente, orientados por el contacto con estas presencias etéreas llega el mensajero de los dioses, Mercurio, que nos señala que hemos superado todas las etapas necesarias para alcanzar la ruta directa al misterio de lo sagrado, estamos ya iniciados en la empatía con la gran Unidad del cosmos perfecto, que Plotino y Marsilio Ficino tanto alabaron.

Sin embargo, vale la pena considerar que todo renacimiento entraña un sacrificio previo. Por ejemplo en la cultura náhuatl del México antiguo, el dios Xipe-Tótec quien era la personificación de la primavera en el panteón mesoamericano, también era “Nuestro señor el desollado” haciendo referencia al sacrificio que hacían los mexicas de sus prisioneros, despojándolos de la piel como una ofrenda a esta deidad, misma que se representaba cubierta con esta parte humana, manifestando que, bajo su influjo, el mundo entero se envolvía con una apariencia renovada y naciente.

Así también, en la pintura de Botticelli, si desarrollamos una lectura de izquierda a derecha, podremos interpretar su significado de acuerdo a una interpretación sui generis que nos recupere esa parte oscura de la llegada de la primavera, que hemos referido. Y entonces, Mercurio nos señalará que su mensaje es una voz de alteridad enigmática, que nos relata cómo, la realidad primera era manifestada por las tres posibilidades de ser que refieren las Gracias, y sin embargo, su derivación en Venus, que, si se observa bien, está fuera de la secuencia de la narración de Botiicelli, parece obedecer a una inestabilidad transformadora en la que la unidad primera divina se va dispersando en lo plural mundano. Flora simbolizaría ese caos fértil que esparce la intencionalidad de los dioses, deconstruyendola en el deseo terrenal de la sensualidad humana. Finalmente, Cloris, pareciera ser la elegida para ser sacrificada por las potencias oscuras del mundo personificadas por Céfiro, y así disgregar esa creación rebelde, independiente y deseosa, para comenzar de nuevo el ciclo, en un vacío de Otredad inefable.

La primavera por lo tanto, es luz, color y júbilo de ser, que oculta, como la realidad entera lo hace,  un mensaje de pérdida, de oscuros renacimientos que no se dan en un solo sentido, y que desde las sombras nos expresan, cuando el vacío quiere recordarse de nuevo.

Heráclito en la Red Room: el logos de David Lynch (I)

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 19 - 2009

1Relacionemos algunos fragmentos del filósofo presocrático Heráclito, con el cine del realizador norteamericano David Lynch:

“Por ello es necesario seguir lo que es común, pues lo común es lo que une. Pero, aunque el logos es común, la mayoría viven como si cada cual tuviera una inteligencia particular.”

En las cintas de David Lynch se presenta una notable constante: los protagonistas toman consciencia abruptamente de que el orden imperante de su realidad, el logos de su existir, no es el que rige a las demás personas. De allí que la mayoría de sus epopeyas, extrañas y surrealistas, brote de la confrontación entre su realidad vivencial, contrapuesta a la caótica en la que participan los otros seres humanos. La diferencia pasmosa entre la vivencia de las personas, la manera en la que el logos se ha disgregado, es esta simbolizada en la confusa dimensión de la Red Room de Twin Peaks y sus bizarros habitantes: son el reflejo de nuestro ser, pero en lo absolutamente diferente, lo que se rige bajo razones inconmensurables, expresándose en enigmas.

“Intentan purificarse manchándose de sangre. Es como si después de haberse manchado de barro, quisieran limpiarse con barro. Y se tendría por insensato al que quisiera reprocharles su conducta. También dirigen plegarias a unas estatuas. Es igual que si se hablase a las casas, por no saber lo que son los dioses y los héroes.”

Tal es lo que sucede en el poblado de Twin Peaks, la singular Comala rulfiana, la Dite dantesca de David Lynch. Los habitantes de esta comunidad escindida entre lo que son y lo que aparentan, que no pueden ser definidos por una u otra faceta, so riesgo de difuminarse en lo ininteligible, tratan de justificar sus actos de moralidad dudosa, como todas, relacionando sus actividades y decisiones, entre sí. Twin Peaks es como una Fuenteovejuna escrita por Philip K Dick.

“Este mundo, el mismo para todos, ningún dios ni hombre lo hizo. Sino que ha sido siempre y es y será un fuego siempre vivo, que se enciende según medidas y se apaga según medidas.”

Fuego camina conmigo, tal es la voz del alma de Laura Palmer, el compendio de tantos párrafos garabateados en un diario que nunca ha dejado de escribirse, y cuyas líneas torcidas se extienden hasta los albores mismos de la realidad, cuando el primer pensamiento deseo y se deseo en todo. Pero para ello tuvo que diversificarse. La pluralidad de Laura Palmer no acabó con su muerte, Twin Peaks es un círculo en donde como dice Heráclito, el principio y el fin se confunden, como seres atormentados en un infinito laberinto de cortinas rojas.

Hans Georg Gadamer: el lenguaje de las cosas

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 18 - 2009

gadamer1Para el enorme filósofo alemán Hans Georg Gadamer, su trabajo intelectual tuvo como eje básico el contemplar al lenguaje como un núcleo en el que se religan la subjetividad y el mundo objetivo, o más bien, el no lugar, en donde se reintegran a su (di)fusión primordial.

Gadamer entiende al lenguaje como un evento límite, que se rebasa por la acción dialéctica de los conceptos. Tanto en el habla compartida de todos los días, como en la poesía, o en la interpretación hermenéutica, se hace clara la naturaleza especulativa del lenguaje, que queda de manifiesto por el hecho de que, no trata de ser espejo o duplicado acerca de ciertos objetos dados de antemano, sino más bien, la ocasión para un vínculo de sentido, en el que algo puede llegar a comprenderse.
Gadamer piensa que la dialéctica griega se aproximó a esta reflexión, ya que cuanto más se trataba de establecer una vía de conocimiento para el hombre, lo que se producía no era sino la cosa meditada en sí misma. Y es precisamente en este pensar activo y forjador en donde se hace patente el carácter especulativo de la comunicación.

Esta facultad de hacer el crisol del mundo del dialogo humano, la potencia del sentido del habla, refiere a un modelo de reflexión cimentado sobre universales ontológicos, tomando como fundamento todo aquello que puede sostener la comprensión.
El mayor logro de Gadamer fue el haber resaltado que el único ser que puede ser comprendido es el del lenguaje. Los fenómenos hermenéuticos posibilitan de esta manera la pertinencia de los universales, pero siempre manejados desde el horizonte de lo óntico como expresado, como lenguaje, como interpretación.

Para el autor de “Verdad y Método” no es vano referirse a un lenguaje del arte, puesto que también es conveniente tratar de acercarse a un lenguaje de la naturaleza, o develarse en la referencia del lenguaje de las cosas. Cada elemento de la realidad solo puede ser accesible a nuestra conciencia como ente comprendido, desde un punto preciso de ubicación cultural. Desde otra posición posible, las cosas se dicen, y por lo consiguiente se piensan, de una manera totalmente distinta.

Y sin embargo, más allá de Gadamer, más allá de la interpretación, ¿Tendrán por sí mismas las cosas, un lenguaje particular? Pues bien, aún si fuera así, no tendríamos porque dejar de nombrarlas de modos diversos, porque, ciertamente, el mundo merece ser expresado de muchas maneras posibles, ya que, las cosas que pueden ser compartidas son las más dignas, las que nos dicen más.

Francis Bacon: la delicia de la putrefacción

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 17 - 2009

artwork_images_928_72790_francis-baconEl pintor inglés Francis Bacon nos acerca al vórtice del mundo: en sus obras, todo en derredor se muestra como vano, cuando nos interiorizamos lo suficiente en nuestra propia conciencia, en el corazón secreto del ser. Desde allí, la realidad entera se manifiesta como un remolino, en un devenir sin esperanza: nuestro propio sujeto, afuera, nos contempla irónico antes de disgregarse en ese vendaval de vacío.

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Los personajes de las pinturas de Bacon frecuentemente están sentados, como si aguardaran algo, como si estuviesen cautivos en una pieza de Beckett. Lo que esperan parece nunca llegar. Al final, solo nos queda el registro de la nauseabunda deconstrucción de su paciencia. (Pero si se observa bien, puede que lo que aguarde, sea su particular degradación, que con todo el tiempo del mundo, mira caer cada pedazo de aquel lastre, que se olvidó)

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Existe en Francis Bacon una cierta delectación por la podredumbre, una sensibilidad admirable por la delicia de la putrefacción. Pero se olvida que todo lo suyo es arte: hace mucho tiempo que la realidad ha superado a su representación: hoy en día, las creaciones de Bacon no son más que espejos insuficientes. Sus personajes, en secreto, se ríen ¿de quién?

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Parecería que, si para Dalí el tiempo se consumía derritiéndose en su propia añoranza, para Bacon, en contraparte, la temporalidad, fascinada por su propia imagen en la alteridad de la carne, se insertara en ella con todo el entusiasmo de quien descubre sus propias fuerzas y quiere explorarlas sin contemplaciones. A nosotros es a los que solo nos resta ser testigos presenciales de ese des-cubrimiento, literal.

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Todos tenemos un lugar en el infierno de las creaciones de Bacon. Para tomar conciencia de esto no se requiere más que acercarse a sus obras y observarlas detenidamente, con paciencia, concentración y mucha sinceridad. Pronto nos veremos allí. (La conciencia entonces, ya no será necesaria)

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Las figuras de Bacon pueden hacernos pensar en una perspectiva externa del ser humano, de su realidad, de su verdad. Pero entonces, ¿Quién es el Único que puede mirarlo Todo desde fuera? Ante ese ámbito de criaturas torcidas y extenuadas, no es de extrañar que ese Ser tan esperado no llegue aún. Sin embargo, la esperanza es lo último que muere: de acuerdo a Bacon, no habrá nadie nunca que lo pueda desmentir.

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Des-hacerse es hacerse de…: el vacío es elocuente.

Aquiles y la tortuga: la carrera por el ser

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 16 - 2009

ist2_3586198-greek-athletes-seamless-vector-wallpaperZenón el filósofo de Elea nos da la pauta para llevar a cabo una breve meditación acerca de la importancia que entraña para el sostenimiento de la realidad, el esfuerzo físico aunado al hermenéutico.

De acuerdo a Zenón, en cierta ocasión el gran Aquiles, conocido como el caudillo de los pies ligeros, capaz de acorralar veloz mente a guerreros de la talla de Héctor de Troya, decidió enfrentar en un improvisado certamen a una tortuga. Pero, en una actitud magnánima, Aquiles decide otorgarle al reptil una breve ventaja. Luego de que la tortuga se ha adelantado un breve trecho, el rey de los aqueos parte en rauda carrera, son el fin de rebasarla sin mucho esfuerzo. Sin embargo, para su sorpresa, no consigue alcanzar a la tortuga. Aquiles intenta esta acción una y otra vez, pero pronto descubre con pasmo que cada vez que intenta acortar la distancia que lo separa del animal, la tortuga lo adelanta sin importar su parsimoniosa marcha. Así, al final, Aquiles no logra ganar la competencia, y cae derrotado ante la tortuga.

¿Qué es lo que trató de comunicarnos Zenón, con esta célebre paradoja? Dejando de lado su evidente y profunda preocupación por el problema de la imposibilidad del movimiento; nosotros queremos destacar el modo en el que la vivencia física de las personas, supera en relevancia, a la sola experiencia intelectiva del carácter hermenéutico de la realidad.

Si todo lo que nos rodea, el mundo que experimentamos cotidianamente, es solo un tejido de interpretaciones y un entramado especular de sentidos comunicantes, entonces en la medida en la que podamos cultivar y extender con ahínco la experiencia propia del ser, por medio del ejercicio y la práctica de actividades deportivas tan naturales y sencillas, como por ejemplo la carrera, obtendremos una ganancia de perspectivas que al ser comunicadas producirán una realidad más grande e interesante para todos. Aquiles y su derrota podrían hablarnos acerca de que, superar la escisión del existente con el ser, implica un esfuerzo físico tanto como reflexivo, y que la experiencia filosófica más plena debe incluir una preocupación por la corporeidad de los seres humanos, en especial de la propia, ya que tal vez, la subjetividad del enunciante del mundo, puede tener su última justificación en una manera de dar cuenta de la vivencia física del yo.

De tal suerte que vale la pena recordar continuamente la moraleja de Aquiles y la tortuga: correr un maratón puede ser toda una fuente de conocimiento metafísico: hay que esforzarse, literalmente, en hacerse dignos del ser.

Beaubourg: los sonidos del trasmundo

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 10 - 2009

matta2Viajar al lugar en donde las cosas y los sonidos que las aluden aún no están vinculadas. Retirar del mundo el velo de la necesidad y de la lógica, de la materialidad y de un sujeto implicante de ella. Trasladarse al centro vacío de toda obra artística, desde donde el sentido toma su crisol y las manifestaciones que puede adoptar en su interpretación, se manifiestan potenciales y libres de todo cauce.

Esa oportunidad nos la brinda un clásico de música electrónica experimental:  la obra “Beaubourg” del famoso compositor griego Vangelis. Se trata de una densa grabación de treinta y ocho minutos que apareciera en el año de 1978, y que fuera motivada por la imagen que despertó en la inspiración de Vangelis, La Place Beaubourg , una calle parisina en donde se ubica el célebre Centro Pompidou, del Museo Nacional de Arte Moderno.

Beaubourg es un sendero hacia los ínferos del ser, una secuencia de sonidos de ambientes oscuros e ilógicos. Vangelis se torna en un nuevo Virgilio, que nos acompaña hasta el centro mismo de un infernal laberinto sonoro, en donde los demonios vociferan por medio de una serie de clamores de sintetizador, y las almas de los condenados marchan en ciertas series de ritmos breves que se repiten para dar una pauta de esperanza en poder salir alguna vez de ese espacio, que podría haber sido creado por Jerome Bosch o Roberto Matta, al imaginarse una pesadilla eterna, e intentar expresarla sin imágenes.

Descartes pensó alguna vez en la posibilidad de que un genio maligno hubiera creado el universo entero solo con el afán de poner a prueba nuestro entendimiento, y así sembrar la duda acerca de si el mundo, más allá de las apariencias, pudiera ser algo totalmente diferente- y nosotros pudiéramos pensar- incluso inexpresable.

Vangelis tal vez lo que logró en Beaubourg, fuera capturar los sonidos de esa realidad profunda de Descartes,  esa dimensión de inmediatez que trasciende el mundo como representación, y que desborda toda vía para comprenderlo racionalmente. Beaubourg es un umbral de  misticismo bizarro y trasgresor, que quien lo experimenta ya no puede escuchar las voces que configuran el ser, de la misma manera. A veces el silencio desea expresar sus enigmas, y en Beaubourg, Vangelis supo como ser el portavoz de su mensaje de intempestiva otredad.

Beaubourg transforma a la música electrónica en una vía de especulación metafísica: son los sonidos del trasmundo, que nos dicen, que nos llaman.

Pietro da Cortona: problema y misterio

Posted by Jesus Ademir Morales On Marzo - 9 - 2009

pietro-da-cortona-xx-allegory-of-divine-providence-1633-1639-xx-private-collectionGabriel Marcel, el escritor y filósofo francés, parte de una distinción precisa para ingresar en los profundos ámbitos de su reflexión. De acuerdo a este autor, hay una diferencia capital entre problema y misterio. El primero es una interrogante que se presenta delante de un sujeto, desde una perspectiva meramente fáctica, y por lo consiguiente tiene la posibilidad de ser resuelta sin que el sujeto tenga que ver en ello. Los humanos, ante ciertos acontecimientos, no son más que impotentes contempladores, y solo pueden atestiguar el modo en el que los eventos se ven alterados por influencias ajenas. Incluso, es posible que el verdadero cometido de la vida sea solamente prestar atención del fenecimiento del mundo, y no, hacer lo posible por demorar el indefectible paso de la muerte sin final.

Pero a diferencia del problema, que principalmente se relaciona con los discursos y perspectivas de las ciencias; el misterio, se puede concebir en una vivencia más honda y no necesariamente ha de carecer de solución, ni de recaer esta misma, en lo trascendente. Además, en el ámbito del misterio, el sujeto mismo se encuentra implicado: ya no es un simple espectador como en el problema. De acuerdo a lo anterior, podemos pensar que en cada enigma hay un llamado, una invitación a dejar algo de sí, al develar cierto secreto, a cambio de exponer un tanto de lo indecible a la luz. Acaso frente a todo misterio una parte de nosotros se queda para siempre en las sombras, con el propósito de que un conocimiento perenne nunca deje de iluminar añoranzas de aurora en el hombre.

A juicio de Marcel, la equivocación más rotunda por parte de las metafísicas es querer aproximarse a los misterios como si fuesen problemas. Más recomendable es acercarse a los misterios del mundo con una actitud de recogimiento, que alude a una reflexión que parte de los propios registros del ser, que anidan en el corazón del sujeto. Un ejemplo muy claro de esta postura comentada por Marcel, quizá, pudiéramos hallarla en el arte del pintor barroco Pietro da Cortona, en especial en su esplendoroso fresco, titulado “Alegoría de la Divina Providencia”. En este trabajo, lo que trató de hacer da Cortona fue abrir una vía en el firmamento para contemplar a plenitud a las potestades celestes. Su eficiente técnica ilusionista, y la visionaria profusión en los detalles, nos hacen compartir un panorama de transrealidad en el que las fuerzas del Cielo se manifiestan en una dinámica divina. Pero, por medio de la distinción entre problema y misterio de Gabriel Marcel, y por obra del elevado arte de Pietro da Cortona, el contemplador que se aproxime a esta obra pictórica con el recogimiento, la sabiduría respetuosa necesaria, logrará dar un vuelco, y sentir en el alma que ya no mira lo más alto del ser, sino que presta su contemplación a la propia Divinidad, quien desde un sitial más alto, nos hace disfrutar de la aglomeración venerante se sus criaturas celestes. La obra de Pietro da Cortona nos expresa que, los problemas del mundo se resuelven entre todos, pero los misterios se vivencian con lo sagrado, en una íntima participación.