Aforismos sobre el tema One Tree Hill, del grupo U2 (I)

Posted by Jesus Ademir Morales On marzo - 26 - 2009

20090216l40l40mus_1La canción One Tree Hill del grupo U2, incluida en su legendario álbum The Joshua Tree (1987), nos brinda una muestra de toda la capacidad de arte y poesía reflexiva que esta mítica asociación irlandesa nos brinda en cada nuevo disco. En lo que sigue comentaremos algunos de sus pasajes más significativos.

COLINA DE UN SOLO ÁRBOL

“Nos damos la vuelta para enfrentarnos al frío, la duradera frialdad
Cuando el día pide compasión a la noche, amor.”

Es posible contemplar al día como una petición de amor a la noche: qué mejor ofrenda que la propia esencia entregada en una hoguera de radiante fulgor. En un cálido abrazo el alba y el ocaso por fin se reúnen para gestar el mundo.

“Un sol tan brillante que no deja sombras
Sólo cicatrices esculpidas en la roca en la superficie de la tierra.”

El sol traza una escritura invisible en todas las cosas: es el tiempo, que no se mira, pero se siente; los segundos como cicatrices que nos deja nuestro propio desarraigo, la senda tortuosa de nuestra partida hacia la difuminación absoluta.

“La luna está alta sobre la colina de un solo árbol.
Vemos el sol ponerse en tus ojos.”

Bono escribió este tema para honrar a un amigo irlandés fallecido, Greg Carrol. Acaso el líder de U2 haya acertado más de lo que pudiera pensar con respecto a la imagen elegida: Colina de un solo árbol…cual si fuese un monumento funerario. Y sin embargo es factible que a lo largo de la vida todos los amigos no sean sino uno solo, en el que nuestro destino buscó encarnarse. Pero entonces el árbol también es de una sola colina, y como la vida en su esencia, esa sí es eterna.

“Tú corres como un río hacia el mar
Tú corres como un río corre hacia el mar.”

La marcha de las corrientes hacia su desembocadura definitiva: la memoria de un lugar que nunca dejó de estar allí, evocada en la trasparencia de las aguas, el ímpetu de religarse con lo que nunca dejo de ser anhelo, al principio y al final, siempre. ¿Recuerdas?

“Y en el mundo un corazón de oscuridad, una zona de fuego
Donde los poetas hablan al corazón, luego sangran por él.”

El centro secreto del mundo está en todas partes, puesto que sus límites no tienen lugar. Es como el fuego de Heráclito, pura virtualidad ardorosa, entusiasmada con su propia pluralidad. Pero la poesía es la senda perimetral de ese Todo, que aunque define y limita, comprende: sangra y vive.

(traducción tomada del sitio http://u2fanlife.com/u2-albums/u2-the-joshua-tree/one-tree-hill-lyrics-letra)

Sigue toda la cobertura de la gira de U2 en España, en la página: http://www.conciertosendirecto.es/

Comentando a Emil Michel Cioran

Posted by Jesus Ademir Morales On marzo - 5 - 2009

cioranEn lo que sigue desarrollaremos un comentario reflexivo con respecto a algunos aforismos del gran filósofo francés de origen rumano, E.M. Cioran:

“Ningún instante en el que no me asombre de encontrarme precisamente en él.”

La existencia no es más que una concatenación de casualidades que se ha tomado demasiado en serio. La vida humana pudo haber sido originalmente solo una eventual manera de pensarse, un subterfugio ideado al momento, para llevar a cabo alguna actividad cotidiana, y que por azarosas circunstancias se nos anquilosó en el ser profundo. Pero en ciertos momentos de desgarradura, aquella entidad inocente, libre e ilimitada, recobra la memoria, para contemplarse cautiva de su propia invención, estupefacta y arrepentida.

“Aquel poeta se especializó en lo fulgurante”

Los poetas son portadores de un saber de retornos. No hay que buscar en sus composiciones algo que repare nada. No suturan la herida que separa las palabras y las cosas. Muy por el contrario, ahondan tal escisión hasta hacernos entrar en esa misma llaga, con el alma entera. Al efectuar esa vuelta al cálido fondo donde aguardan, desde siempre, los ínferos del ser, nos percatamos de que, dentro y fuera, desde cierta perspectiva no son más que sinónimos en fuga permanente, como los polos idénticos de un imán. Y merced a esa vuelta a las regiones más recónditas del interior propio, podemos percibir el fulgor indecible de lo que alguna vez se quiso manifestar así, en la alteridad. Después, no queda más que retornar al mundo, a las cosas y objetos evocados en los versos, pero ahora contemplados de otra manera. Poesía es luz que alumbra, para ver(se) mejor las sombras.

“La música sólo existe mientras dura la audición, como Dios mientras dura el éxtasis. El arte supremo y el ser supremo poseen en común el hecho de depender totalmente de nosotros.”

La absoluta trascendencia es la inmanencia que se reconoce, razonablemente, en lo relativo. Puesto que solo en lo que se despliega allende los ámbitos controlables de la razón es dable a ser sentido con toda la intensidad del espíritu, y la música es uno de esos elementos, que como un ritual iniciático, forjado a través de armonías y pentagramas, aritméticas del arte que precisan ser superadas, nos sitúa en espacios donde lo divino se entrevera con la interpretación artística del creativo. En ese instante fugaz, en el que todo, como Todo, se justifica sin razón alguna, la fuerza de la inmanencia se torna en absoluto, como humano: lo sagrado se expresa entonces en su mera evocación, la obra culmina cuando se realiza en nosotros, más allá de todo lo real.

La figura de Francesco Petrarca

Posted by Jesus Ademir Morales On marzo - 2 - 2009

Francisco Petrarca ilustra la estampa del estudioso humanista por antonomasia, dedicado por entero al cultivo del latín, comprendido como la vía expresiva natural para la plena manifestación de un hombre de letras, puesto que por su misma esencia de koiné antigua puede ser utilizado para desarrollar cualquier género o manera literaria, como por ejemplo, el epistolario, o la reflexión personal del “Secretum”.

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Petrarca es un espíritu que se torna más profundo, conforme a su progresivo intento de perfección, mismo que lo condujo a reescribir sus obras una y otra vez, en especial aquella que él mismo consideraba como de escasa importancia, tal es, el “Cancionero” pero que, no obstante, fue este trabajo el que le ganó un lugar imperecedero en el panteón de las glorias de la cultura.

Sin embargo, la imagen de Petrarca que más perdura, en la memoria perenne de las generaciones, es la del enamorado sublime, que se dedica a venerar los sitios en donde ha contemplado a Laura, su musa, su amor ideal; Petrarca busca el sortilegio de trascendencias que su dama de pensamientos ha dejado en la Tierra, aun mucho después del final de los días de la hermosa joven.

La vivencia de la evocación de un amor no concretado, forjado de suspiros contemplativos y anhelos de reflexión, con la fuerza de otredades suficiente para colmar de alteridad el paraje del encuentro o de la aparición interna de la etérea beldad; la magia de un ideal femenino e inspirador de arte, la ofrenda de la expresividad vital del poeta, a su princesa de cristal, capaz de permitir el verlo todo, a través de la diafanidad de su pureza, son los núcleos de interés que despierta la admirable sombra del Petrarca. Esta imagen rebosante de nobleza y sabiduría poética, supera por completo la presencia del Petrarca de carne y hueso, del escritor genial que deseaba ser recordado de otra manera a como persiste en la memoria de todos los amantes de la verdadera poesía, la del alma en verso, la del verso ofrenda, en aras de luz absoluta.

Un ejemplo exquisito de esta perspectiva, en donde la grandeza artística de Petrarca impone sobre su recuerdo un aura de divina hondura, lo encontramos en la pintura de Arnold Böcklin titulada “Petrarca en la fuente de Vaucluse”. Obsérvese como Böcklin, un indagador de las oscuras simas del alma humana, concentra toda su fantasía en la sobriedad magistral de la representación del inmortal poeta, experimentando a plenitud su soledad.